lunes, 28 de septiembre de 2015

10 estilos con denominador común: el Sofá Chester.

De nuevo damos la bienvenida al lunes y lo hacemos con las pilas cargadas. Te confieso que haber pasado el fin de semana en una ciudad con tanta historia, solera y encanto como es Toledo, me devuelve al día a día nostálgica perdida. Y es que hasta el rincón más moderno y actual que pudiese encontrar contaba con alguna pieza que me trasladaba a otra época, a otra cultura y otras costumbres.

Siempre he defendido la idea de incorporar en nuestros hogares piezas con vida propia, de cierta edad y con algo que contar. Dan lugar a ambientes de mucha personalidad, estilo y originalidad, y son capaces de adaptarse a cualquier corriente decorativa.

Y como prueba y ejemplo de ello, en el post de hoy quiero mostrarte cómo una pieza como es el sofá Chester, es capaz de funcionar a la perfección en un salón, independientemente del estilo decorativo que presente, no sin antes contarte un poquito a cerca de la historia de esta mítica pieza. ;-)

El sofá Cherterfield es un símbolo indiscutible y emblemático del estilo clásico inglés. Según cuenta la leyenda, su origen se debe al IV Conde de Chesterfield: Philip Dormer Stanhope (22 de septiembre de 1694-24 de marzo de 1773), quien encargó un sillón a un ebanista local indicándole que fuese duro y robusto, con los brazos y respaldo a una misma altura para obligar a sentarse con la espalda recta, ya que se había percatado de que los sillones habituales no permitían mantener la postura erguida y correcta, lo que deslucía tanto las vestimentas como el uniforme de su mayordomo. 

Pronto fue adoptado por la burguesía y la clase pudiente como el súmmum del estilo refinado. A principios del siglo XIX se empleaba para ambientar exclusivos clubs sociales londinenses, y décadas más tarde pasó a los salones de las casas británicas de la alta sociedad hasta convertirse en un icono de la decoración británica y el sofá inglés por excelencia.

Ambiente rústico. Este estilo se presenta informal pudiendo incluir elementos campestres o artesanales. Los acabados en madera o piedra y los suelos de gres o fabricados con tierra cocida son de lo más característico.

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Estilo nórdico. Sus características propias las vimos en un post anterior. Pincha aquí si te apetece recordarlas. 

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Estilo Shabby Chic. Se consigue mezclando colores pastel con el blanco siempre como protagonista. Antigüedades y muebles restaurados resultan clave para este estilo decorativo.

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Minimalista. Materiales como cemento, cristal, madera y piedra resultan los más adecuados. La utilización de colores neutros y un diseño con formas geométricas puras, líneas rectas y muebles funcionales anchos y de poca altura resultarán clave para este estilo.


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Bohemio. Los colores terrenales, cálidos y vibrantes no pueden faltar, ya sea en suelo, paredes o mobiliario. Guiarse por tendencias vintage y hippies resulta una buena forma de conseguir un ambiente boho.

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Industrial. Se emplean colores relacionados con los metales. Grises y cobrizos son los preferidos. Partiendo de la base de que las fábricas eran lugares con poca luz y precisaban de la incorporación de mucha luz artificial, decorativamente hablando las lámparas de todo tipo resultan imprescindibles en este estilo.

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Kitsch. Predominan el color, las formas y los elementos llamativos. Lo conforman piezas de mobiliario y elementos decorativos de diferentes estilos, combinándolos con estampados variados y ostentosos elementos decorativos.

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Clásico. Tonos crema, verdes, grises y amarillos contribuyen a crear un ambiente sereno y suntuoso. Los muebles empleados son de maderas nobles y muy trabajadas, los marcos de los cuadros labrados y los tejidos empleados de alta calidad y muy pesados.

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Ecléctico. Extrae ideas de todos los estilos decorativos para crear un conjunto totalmente único basado en ideas personales y en el disfrute y la pasión por combinar.

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Retro / Vintage. Combinar elementos de otras épocas o emplear los fabricados en la actualidad y que hacen un guiño a los antiguos dará lugar a la creación de este tipo de estancias.

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Como ves, una pieza con historia (en este caso el sofá Chesterfield) siempre es bienvenida en un ambiente independientemente del estilo que presente. Desde el minimalismo hasta lo más ostentoso, proporciona a las estancias el toque original y personal que nos hace marcar la diferencia.  

¿Te animas a incorporar un elemento "con solera" en tu casa? 

¡Feliz semana!

Dori c.G.


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